Mi Historia
Desde bien pequeño recuerdo que cuestionaba casi todo lo que me llegaba de información ya desde el colegio. Cuando me tocó elegir qué carrera estudiar, no me convencía ninguna opción de las que había. ¿Tan difícil era vivir? Sentía que no encajaba porque mi percepción del mundo era más grande que las opciones que me daban. Y me sentía confuso porque ninguna de esas alternativas que tenía llenaban ni por asomo mi inquietud interna. Aquello me llevó a ser un buscador, hasta que al cumplir 50 años, viví varias experiencias personales bastante duras y demoledoras. Lo que vino después trajo un punto de inflexión existencial, una vivencia para siempre. Tras sentir un tremendo sufrimiento prolongado de alma, dejé de resistirme y luchar, sin darme cuenta practiqué la rendición. Mi ego desapareció por completo durante varios meses. Comencé a vivir experiencias internas increíbles, de enorme serenidad, una casi inexplicable gratitud. Empecé a sentir una paz que desconocía, magnética, embaucadora. Aparecía una energía vital dentro de mí difícil de expresar. Tenía una experiencia interna llena de alegría. Me sentía absolutamente completo. Podía tocar un amor indescriptible. Percibía el mundo de una forma completamente desconocida. Empezaron a darse oportunidades insospechadas. Comenzaron a encajar todas y cada una de las experiencias que tuve a lo largo de mi vida, mostrando el sentido completo sobre cómo las había vivido, desde donde y por qué las había tenido. Sentía la vida con una profundidad asombrosa. Y lo mejor es que era verdadera y real, sentida y sublime.
Por todo ello estoy aquí. Algunas personas me dieron la idea de dar a conocer al mundo estas vivencias, sentí la obligación de hacerlo llegar. Necesito contártelo y compartir contigo mi testimonio. Porque en realidad no es mío. Es tuyo, porque somos uno y lo mismo. Desear la felicidad del otro porque es la misma que la mía. Creo firmemente en que el fin último es comprender para descubrirse, y ser aquello por lo que pasamos por la vida y estamos en este mundo. Sentir el honor de estar. Ser el actor consciente y despierto de tu historia. Estar en la importancia de tu presencia en el presente sin más ausencias de sí.
“El privilegio de una existencia es llegar a ser quién eres verdaderamente”.
Carl Jung
